Por Ronald Campos Villegas
Diputado de la República por Guanacaste
La política tiene sentido únicamente cuando sirve para mejorar la vida de las personas. Cuando las diferencias partidarias pesan más que las necesidades de una provincia, dejamos de hacer política para empezar a administrar intereses.
Esa es, lamentablemente, la sensación que hoy experimentan muchos guanacastecos.
Durante décadas, Guanacaste ha enfrentado desafíos estructurales que trascienden cualquier administración: acceso al agua potable, infraestructura vial, generación de empleo, desarrollo turístico, educación técnica, competitividad del sector agropecuario y oportunidades para nuestras comunidades costeras y rurales. Ninguno de estos problemas distingue colores políticos. Todos exigen diálogo, acuerdos y visión de largo plazo.
Sin embargo, en los primeros meses de esta legislatura hemos encontrado una realidad distinta. Iniciativas orientadas a crear espacios de trabajo conjunto para atender asuntos prioritarios de la provincia no han recibido el respaldo necesario.
La imposibilidad de consolidar una Comisión Permanente Especial de Turismo que sesione con regularidad y el rechazo a la conformación de la Comisión Especial de Guanacaste son señales preocupantes. Más allá del resultado legislativo, reflejan una forma de hacer política donde la confrontación parece imponerse sobre la construcción de consensos.
Una comisión legislativa no pertenece a un diputado, a un partido o a un gobierno. Pertenece a la ciudadanía. Es un instrumento para escuchar a los sectores productivos, a los gobiernos locales, a las universidades, a las cámaras empresariales, a las organizaciones comunales y a quienes conocen de primera mano la realidad de la provincia.
Esa comisión de Guanacaste habría permitido convocar periódicamente a las ASADAS, municipalidades, cámaras de turismo, productores agropecuarios, universidades e instituciones públicas para dar seguimiento a proyectos estratégicos como PAACUME, la infraestructura vial, la generación de empleo, el acceso al agua y el desarrollo productivo. Su propósito nunca fue político; fue generar un espacio permanente de coordinación, seguimiento y construcción de soluciones para Guanacaste.
Negar esos espacios significa reducir las oportunidades de construir soluciones colectivas.
La democracia no se fortalece cuando una mayoría impone su voluntad sin escuchar. Se fortalece cuando las diferencias son capaces de transformarse en acuerdos por el bien común.
Quienes fuimos electos por Guanacaste tenemos la responsabilidad de defender los intereses de nuestra provincia antes que cualquier cálculo político. Esa debería ser la prioridad de todos los actores representados en la Asamblea Legislativa.
El desarrollo de Guanacaste no puede depender de simpatías partidarias ni de afinidades personales. Una carretera no pregunta por quién votó una comunidad. Un agricultor no distingue entre oficialismo y oposición cuando necesita agua para producir. Un empresario turístico no genera más empleo porque exista confrontación política. Una familia que espera oportunidades no encuentra respuestas en los discursos, sino en las decisiones.
Mientras en San José discutimos sobre comisiones, en Guanacaste hay productores esperando agua, jóvenes esperando empleo y comunidades esperando oportunidades. Ellos no pueden poner sus necesidades en pausa hasta que termine la confrontación política. Esa es la verdadera urgencia y debería ser también la prioridad de quienes tenemos la responsabilidad de tomar decisiones públicas.
Gobernar también implica construir puentes.
La política del “todo o nada”, del enfrentamiento permanente y del aislamiento institucional puede generar titulares, pero difícilmente produce soluciones duraderas. Los grandes avances del país han surgido cuando distintos sectores fueron capaces de sentarse en una misma mesa, reconocer sus diferencias y encontrar puntos de coincidencia.
Desde este despacho seguiremos insistiendo en ese camino.
Continuaremos convocando mesas de diálogo con gobiernos locales, cámaras empresariales, universidades, organizaciones comunales, instituciones públicas y sectores productivos. Lo haremos porque creemos firmemente que el desarrollo provincial requiere participación y porque estamos convencidos de que las mejores ideas nacen cuando todas las voces tienen la oportunidad de ser escuchadas.
No se trata de quién obtiene el crédito político. Se trata de quién obtiene los resultados.
Guanacaste necesita menos confrontación y más coordinación. Menos protagonismos y más liderazgo compartido. Menos cálculos electorales y más compromiso con las personas.
La provincia no puede seguir esperando mientras la política se convierte en un obstáculo para su desarrollo.
Los guanacastecos nos eligieron para resolver problemas, no para profundizar divisiones. Y ese seguirá siendo el compromiso que asumimos cada día: trabajar por una provincia donde el interés público esté siempre por encima de cualquier interés partidario.
Porque cuando Guanacaste avanza, gana Costa Rica.
Por Ronald Campos Villegas Diputado de la República por Guanacaste Costa Rica atraviesa nuevamente un…
Junto a los cultivos tradicionales, nuevos productos y mercados están ampliando la oferta exportable y…
Centro de Investigación en Biotecnología (CIB), del TEC, entregó un paquete tecnológico de vitroplantas de…
La nueva radiografía del sector agrícola muestra una reducción importante en cultivos tradicionales y confirma…
Por Alexánder Ramírez | 18 de May. 2026 | 12:31 am alexander.ramirez@crhoy.comCompartir (CRH). La combinación de varios…
El sector agrícola costarricense afronta un año crítico ante la disminución de la rentabilidad, cierres…