Junto a los cultivos tradicionales, nuevos productos y mercados están ampliando la oferta exportable y fortaleciendo la resiliencia del sector
Brenda Camarillo|bcamarillo@larepublica.net
Sábado, 3 enero 2026

Piña, banano, café, yuca y otros frutos sin cocer congelados lideraron el valor exportado del sector. Canva/La República
La necesidad de adaptarse a un entorno internacional más competitivo ha impulsado cambios en la estructura agrícola de Costa Rica.
Como resultado, el sector muestra una transformación gradual basada en la diversificación de productos y destinos, sin desplazar a sus cultivos históricos.
La piña, el banano y el café continúan siendo los principales motores de las exportaciones agrícolas, sin embargo, hay un crecimiento sostenido de otras líneas productivas que están ganando espacio en la oferta exportable, según el estudio “Desempeño Exportador del Sector Agrícola“, elaborado por la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (Procomer).
En 2024, un total de 644 empresas costarricenses colocaron 320 productos agrícolas en 109 destinos internacionales.
Esta amplitud confirma la relevancia del sector dentro de la economía nacional y su capacidad para atender tanto mercados consolidados como otros en expansión.
Durante ese año, las exportaciones agrícolas alcanzaron un valor de $3.599 millones.
La piña lideró con $1.320 millones, seguida del banano con $1.189 millones y el café oro con $344 millones.
A estos resultados se sumaron productos con un desempeño dinámico, como la yuca, las frutas congeladas sin cocer, las plantas ornamentales, el melón, las flores, la sandía y el chayote, todos con variaciones positivas.
Esta evolución explica por qué el sector agrícola se mantiene como un pilar del comercio exterior. Al cierre de octubre de 2025, la actividad se consolidó como el segundo mayor rubro de exportación de bienes del país, con una participación del 16%.
El estudio también muestra que América del Norte y la Unión Europea concentran la mayor parte del valor exportado, impulsadas por la demanda de productos tradicionales.
No obstante, el dinamismo observado en Centroamérica, el Caribe y Asia ha abierto nuevas oportunidades para productos no tradicionales.
Este cambio en la composición de la oferta responde a nuevas tendencias de consumo y a la búsqueda de nichos de mayor valor.
Como efecto, más empresas encuentran espacio para integrarse a la actividad exportadora y fortalecer un ecosistema agroexportador con mayores posibilidades de crecimiento, especialización y diversificación a largo plazo.
“El estudio confirma que el sector agrícola está evolucionando hacia una oferta más amplia y diversificada, incorporando productos que responden a nuevas tendencias de consumo y a nichos de mayor valor. Esta evolución abre espacio para que más empresas se incorporen a la actividad exportadora y consolida un ecosistema agroexportador con mayores posibilidades de expansión y especialización”, dijo Laura López, Gerente General de Procomer.